viernes, 10 de junio de 2011

MÁS ÉTICA MÁS DESARROLLO, Bernardo Kliksberg


El libro es una excelente invitación a reflexionar sobre las contradicciones entre la dura realidad social que vive Latinoamérica y los distintos niveles de potencialidad de desarrollo que los países de la región tienen.  La discusión sobre la relación que existe entre la ética y el desarrollo, se vuelve sumamente interesante.  Además de que explica una serie de problemas por los que atraviesa Latinoamérica,  permite también definir criterios muy claros sobre estrategias que puede ayudar a superar la pobreza, sobre la base de crear fundamentos  integrales que se basan en considerar conjuntamente lo económico y lo social. Enfatiza en que el éxito radica en el capital social existente el cual, abarca los valores éticos de una sociedad, su capacidad de asociatividad, el grado de confianza entre sus miembros y la conciencia cívica.  Cada uno de estos relacionado con valores sociales y culturales.
Kliksberg es sumamente crítico con el reduccionismo economicista, que ha predominado en los modelos de desarrollo aplicados a nuestros países, y en los cuales se manifiesta una clara desvinculación entre la ética y la economía.  Sobre esta base plantea un modelo de desarrollo integrado que incluye las cuatro formas de capital existente, es decir el capital natural, el capital construido, el capital humano y el capital social.  Nos muestra a través de ejemplos significativos, que el capital social y la cultura son apalancamientos para el desarrollo si se crean condiciones favorables.  Destaca el importante papel que tiene la cultura como elemento en la constitución del capital social y enfatiza en que las políticas sociales deben orientarse a la integración social, mediante el rescate y valoración de formas tradicionales de organización que se orienten al fortalecimientote la identidad y el sentido de pertenencia, especialmente en los jóvenes. El valor de la cultura en el desarrollo es básico para la reconstrucción del tejido social, fomentar los valores y recuperar la confianza para la participación social.
Kliksberg también aborda temas como la familia, las situaciones de riesgo de un alto porcentaje de niños, la desnutrición, muertes, hambre, difícil acceso a la educación, el trabajo infantil.  Y otros mas.  Si bien el enfoque es coincidente con el interés manifiesto en el programa de solidaridad social del actual gobierno, la diferencia radica en que no se tomó en cuenta la variable ética como puntal para el desarrollo de estos programas. Es decir, mecanismo que transparenten el gasto y ayuden a evitar la mala imagen que se le da a este tipo de programas en nuestro país. En este sentido Kliksberg enfatiza en la desigualdad y la corrupción que identifica como otros desafíos y que son característica de los países latinoamericanos.  Señala algunas investigaciones en las que se establece una correlación entre desigualdad y corrupción.
El autor hace notar la urgencia de recuperar, en su plenitud, la política social para enfrentar los problemas que agobian a Latinoamérica, con base en alianzas entre políticas públicas, sociedad civil y organización de los desfavorecidos, con instrumentos que favorezcan la descentralización, la transparencia y la gerencia social, que busquen como prioridad la superación de la pobreza y la iniquidad.
lLos planteamientos de Kliksberg, han sido repetidos en múltiples oportunidades, y maneja criterios tan obvios, que llegan a hacerse indiscutibles.  Pienso que en esencia muchos están de acuerdo con el autor, son tan claros sus postulados, que difícilmente alguien con interés en el desarrollo integral podría discutirlos.  Lo que hay que definir es la manera de hacer que estas políticas públicas basadas en la solidaridad y la transparencia, pueden echarse andar, en un mundo en donde priva el individualismo, el oportunismo, la corrupción y la falta de interés hacia los demás.   Mas bien pareciera que estos temas deben formar parte de la agenda educativa para un proceso de desarrollo cultural que pueda enfocarse en los niños para formarlos dentro de un marco ético, fundamentado en la solidaridad, la transparencia y la aceptación de ideas, costumbres y visiones diferentes.  Sólo de esta manera podremos iniciar un proceso sustantivo de cambio que tenga permanencia.
Para concluir este comentario, no se puede dejar de mencionar el enigma de América Latina, la pregunta sigue vigente ¿qué pasó?.  Con tantos potenciales para acabar con la pobreza abrumadora,  por qué no salimos de ella.  Pareciera ser que la causa principal apunta hacia la pérdida de valores.
REFERENCIA: Kliksberg, B (2004) Más ética, más desarrollo. Buenos Aires: grupo Editorial SRL
 

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