viernes, 10 de junio de 2011

ÉTICA POSMODERNA de Z. Bauman


El libro es una excelente invitación a reflexionar sobre las contradicciones éticas y morales.  Y es que Bauman sugiere algunos referentes de la condición moral desde la perspectiva posmoderna, entre ellos afirmaciones polémicas como que el ser humano debe ser guiado para actuar de acuerdo con su naturaleza, o que  los fenómenos morales son en principio “no racionales”. Desde esta perspectiva del “orden racional”, la moralidad es y será irracional.  Adicionalmente establece que la moralidad no es universal, es relativa en función de tiempo, lugar y cultura.  Al contrario de la opinión popular sobre  lo que señalan algunos autores posmodernos, o lo que se percibe popularmente como el triunfalismo de “todo se vale”, Bauman enfatiza en que la perspectiva posmoderna sobre todo de los fenómenos morales no revela un relativismo de la moralidad.  Aunque su obra se torna confusa por la gran cantidad de planteamientos, en los cuales a veces se refiere al modernismo y otras al posmodernismo, deja en claro el criterio de que la moral posmoderna se enfoca en una responsabilidad individual que no puede achacarse a ninguna institución, en gran medida desacreditadas.  El comportamiento ético en la posmodernidad se evalúa como razonable, desde el punto de vista económico, moralmente adecuado y hasta políticamente correcto.  No obstante se señala que las acciones pueden ser correctas en un sentido pero equivocadas en otro, según el criterio con que se apliquen.  Aunque esta concepción no es novedosa, pues ha sido parte del devenir histórico político, es obvio que las acciones en el referente moderno fueron manejadas con mayor discreción que en el posmoderno.  Basta con referirnos al caso de WikiLeaks para entender, que los comportamientos han existido y, si son del conocimiento o sospecha pública, es el fenómeno del lo posmoderno, el que ha propiciado mayor información y un conocimiento más claro, en especial por la disposición e interés de los medios de comunicación.
Pero la ética posmoderna se ve trastocada por una serie de criterios que no eran concebibles años atrás, por ejemplo los diversos problemas morales que surgen de las distintas y novedosas relaciones de pareja, los fenómenos de sexualidad abierta, las nuevas concepciones sobre las relaciones familiares. Los acatamientos o no, de nuevas y liberales normas por las instituciones tradicionales. Si bien esto es determinante en esta época, también lo es que existen tradiciones y criterios de identidad que no se pliegan a los modelos de la globalidad, en especial en nuestros países, en donde esta discusión se mantiene y muchas "tradiciones" sobreviven, o se están reinventando, quizás para replantear una postura ante el mundo, para enfatizar en el sentido de identidad cultural, o quizás para obtener lealtad territorial y autoridad para guiar comportamientos.  En alguna medida pueden ser esfuerzos para recuperar terreno en el papel moralista del Estado y demás instituciones.  Incluso la iglesia en sus diferentes manifestaciones, ha activado internamente en los últimos años, tratando de enfrentar al avance sobre la libertad individual y reclamar autoridad para guiar la conducta de sus siervos.   Pero el posmodernismo según Bauman defiende el eclecticismo cultural, la descentralización de la autoridad intelectual y científica y la  los metarrelatos que buscan una globalidad totalizante. Se ha evidenciado que existe una mayor emancipación hacia las normas morales,  alejamiento hacia el deber y una decadencia de la responsabilidad moral.
Bauman resume la ética contemporánea en una maraña de experiencias en la que no hay jerarquías de valores y existe una desatención hacia las normas. Y esto se debe en gran parte a que se desconfía de cualquier autoridad. Postula que en la posmodernidad, el comportamiento ético correcto se evalúa en función de términos económicos sin criterios únicos, sino convenientes a cada situación.  Este enfoque situacional hace ver una crisis moral que afecta la sociedad, sobre todo porque existe una nueva tendencia orientada hacia la conveniencia individual, pareciera ser que se sobrepone el bien individual sobre el bien común.  La pregunta es  ¿No ha sido este el comportamiento humano a través de la historia?  Quizás la diferencia es que ahora se hace más evidente.  Es notoria la transformación que a sufrido el concepto público de moralidad, visto desde cualquier ámbito sea este filosófico, intelectual, cultural o político.  Se ha pasado de una sociedad que se ha centrado en orientar al individuo en normas morales rígidas, que según Bauman han sido impuestas por unos cuantos que se creen dueños de una verdad absoluta, a una apertura moral que deja en el individuo su propia responsabilidad de asumir un criterio moral y ético.  Lo que a la larga puede suponer, una mayor dificultad para este.  Para ver resumen.
REFERENCIA:  Bauman, Z. (2005) Ética posmoderna. México: Siglo XXI.

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