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sábado, 12 de septiembre de 2020

Guatemala, eres tu gente


 

 

Ah mi tierra linda...

Descalza, expuesta y despojada.

Persistes entre halagos y ultrajes,

entre misericordia y condenas.

 

Tus reclamos ancestrales buscan un sino

mas allá del alma del maíz y de la tierra. 

Allí en donde nace tu mágica inocencia

cubierta de incisivas realidades.

 

Tu esencia proclama melancolía,

pero tu humanidad transpira ironía y escarnio,

recato e insolencia, sedición y obediencia.

 

Te mantienes en narcótica neblina,

que embauca y que alucina.

Mientras una desahuciada primavera

te observa silente y llorosa,

vestida de incendios y abrumada de tormentas.

 

Luces un estoico sosiego

en tanto que tu gente

exprime rescoldos de esperanza

para abordar nuevos sueños… o los mismos.

 

Tu gente, si.

Es tu gente la que te hace Guatemala.

Esa gente que siente, que llora,

que ríe, que vive.

La que suspira y reniega,

la que siempre seduces.

 

Es tu gente. 

La que en distintos matices

te atesora y reconstruye.

La que, a pesar de paradójicos vaivenes,

te mantiene, herida es cierto, pero nunca inerte. 

 

Guatemala, es que eres tu gente.

Eres tu gente Guatemala.

 

Video disponible en:https://www.youtube.com/watch?v=qkbrWO3PsIw&feature=youtu.be

lunes, 23 de septiembre de 2019

PENSANDO EN TI

puedes escucharla marcando el siguiente título.



Al eco de la lluvia y de un suspiro adormecido
me despierta un destello de analgésica caricia
y es que comienza el día y tu sonrisa me recuerda
que estoy pensando en ti.

Eres como la dieta que desean los poetas
el marco de mis sueños, el huracán de mi alegría
eres la brisa suave que acaricia mi nostalgia
estoy pensando en ti.

Estoy pensando en ti, como un misterio, más allá de aquí
estoy pensando en ti, tantos motivos para amarte más.

El viento enamorado de tu confusa cabellera
disimula los celos por la noche que me espera
y al ocaso del día cuando te abrazó en silencio
estoy pensando en ti.

Estoy pensando en ti, como un misterio, más allá de aquí
estoy pensando en ti, tantos motivos para amarte más. 
Estoy pensando en ti...


viernes, 20 de septiembre de 2019

La paradoja creatividad y método


Serie: Epistemología, filosofía y Diseño[1]

La menor pieza de Bach recurre a normas y a sorpresas. En eso la situación es comparable a la de los sistemas lejos del equilibrio. Ahí se encuentra una sucesión de puntos, de bifurcaciones. Entre los puntos de bifurcación, podemos recurrir a una descripción determinista (son las “normas de Bach”). En el punto de bifurcación propio, tenemos una descripción probabilista. De ahí el elemento de imprevisión o sorpresa. Esta aparición de novedad se vinculó con el concepto de creatividad.
Prigogine[2]
Existe una tendencia a romper paradigmas que encasillaron durante el siglo XX los principios de las ciencias y muchas de las actividades humanas que derivaban de esta. Hay varios autores que han roto esquemas y en pleno siglo XXI; sus planteamientos están siendo revisados. Uno de ellos es Feyerabend quien ha sido seriamente criticado por el mundo científico, en especial por su obra Tratado contra el método.[3] En la actualidad sus planteamientos pueden ser revisados y hasta aceptados de manera más natural en el campo del diseño. Feyerabend rechaza de manera contundente las metodologías que buscan universalizar las ciencias, considerándolas insuficientes e inadecuadas para resolver las investigaciones a las cuales se las debe aplicar. También insiste en que cualquier método que contenga reglas imperativas, tropieza con dificultades cuando son aplicadas a cada caso en particular. Incluso indica que es necesaria, la violación o alteración de alguna de las reglas del método para así llegar al resultado deseado. En su planteamiento, establece que la sumisión o adhesión incondicional a una de las reglas acarrea, indudablemente, el estancamiento de la ciencia, en nuestro caso sería del diseño, ya que el investigador (diseñador) se coloca en una posición cómoda y adopta métodos ya impuestos, sin esforzarse en cuestionarlos, confrontarlos, renovarlos o alterarlos, según sea su necesidad. O sea que se circunscribiría a una zona de comodidad terriblemente dañina para la productividad creativa.
Csikszentmihalyi[4] explica que la creatividad es una función de tres elementos: el campo es decir el lugar o disciplina donde ocurre el acto creativo, la persona que es quien realiza el acto creativo y el dominio que se refiere al grupo social de expertos que valida el acto creativo. No hay forma de corroborar la bondad y originalidad de un resultado si antes no se lo somete a la evaluación social y la comunidad lo acepta como tal. La creatividad no se produce dentro de la cabeza de alguien, sino en la interacción entre los pensamientos de una persona y un contexto sociocultural.
Tanto la perspectiva de Feyerabend como la de Csikszentmihalyi, contribuyen a generar una visión diferente sobre la percepción tradicional que se tiene sobre la creatividad y sus procesos. Esto contribuye a fortalecer el criterio de la paradoja, en especial por los componentes subjetivos que no son metodológicamente controlables, como aspira el método. Esta, la paradoja, se manifiesta en la tendencia a relacionar lo creativo directamente con lo irracional, con lo emotivo, con el sentimiento; en tanto que el método se relaciona más con lo racional y con lo lógico.
Si el método es un camino definido, sistemático y normativo, resulta incongruente la relación expresa con la creatividad que es indefinida, libre e irracional y más aún, hablar de método creativo. ¿Cómo puede tener método la creatividad? Si la creatividad se relaciona con albedrío, originalidad e incertidumbre que no obedecen a normas o directrices que definan con anticipación un resultado o un proceso. Prigogine señala que en los escritos de René Magritte se encuentra una curiosa concepción de la creatividad, que al igual que Einstein, hace énfasis en el hecho de que la creatividad viene del asombro. Para Magritte, toda tentativa de explicar el misterio deteriora el misterio, sin embargo, para Einstein, el misterio debe analizarse.[5]
La intencionalidad del método se vislumbra en su etimología: meta que significa a lo largo de, y odos, camino. A lo largo del camino. Se puede argumentar que el método se orienta a la búsqueda, a seguir un sendero o crear un recorrido, y no necesariamente se refiere a un recorrido previamente identificado. Pero el método busca definir certidumbre y la certeza no es parte de la vida, de la naturaleza creativa.
Puede considerarse que los métodos nacen de la experiencia como referente del pasado, la cual permite anticipar el futuro y dar sustento a procesos y resultados obtenidos, pero eso es parte de la visión lineal y determinista de la modernidad. Que los métodos facilitan los procesos de aprendizaje y ayudan a sistematizar el pensamiento, pero, hasta dónde pueden llegar sin reducir las aptitudes creativas.
En consecuencia, al referirnos a un método y su relación con la creatividad, se debe anteponer la flexibilidad sobre la norma, propiciar el desarrollo de experiencias, generar reflexiones sobre procesos y propiciar el respaldo sistematizado en función de los logros alcanzados. Más que concebir un método tradicional estamos en función de la sistematización del diseño e incluso de la generación de opciones abiertas para crear estrategias de diseño que consideren las contradicciones entre la racionalidad del método y la libertad de la creatividad. Esta forma de estructura estratégico-creativa se orienta a la construcción progresiva de procesos y resultados, dentro un marco flexible que permita eliminar los bloqueos a la creatividad; que facilite la acción del diseño en función de distintos escenarios para lograr soluciones originales congruentes con las necesidades y problemas planteados dentro de una serie de condicionantes que el diseñador deberá enfrentar.
Para la solución y generación de respuestas y objetos de utilidad, es necesaria la prefiguración mental de las ideas lo cual está relacionado directamente con el diseño. Pero se requiere de la reflexión sobre los procesos que se generan, para construir teoría y sistematizar experiencias. Es por eso por lo que la relación entre diseño y ciencia ha sido un tema en permanente discusión que se ha hecho más notoria a través del uso de la técnica y el desarrollo del método.
La creatividad no es un proceso independiente o antagónico a la inteligencia o la razón, más bien es parte de ella. La creatividad necesita de fundamentos racionales, pero lo que debe evitarse es que estos lleguen a convertirse en obstáculos para la creación.
Resulta poco efectivo concebir el método tradicional y los procesos metodológicos instrumentales normativos como propiciadores para el desarrollo de la creatividad, más bien, se precisa provocar sistematizaciones sobre experiencias y procesos para estimular la imaginación y promover el rompimiento de bloqueos en la actividad creativa del diseño.
En general, ya sea de manera consciente o no, con base en fundamentos teóricos o empíricos, el diseño se ha valido de metodologías y técnicas para la búsqueda de mayor efectividad en los resultados. Hay quienes consideran que el diseño debe obedecer a criterios metodológicos, otros consideran que lo que se debe propiciar es la sistematización de experiencias y otros más, piensan que lo importante, es propiciar la fluidez efectiva del diseño sin reparar en estos temas que afectan la creatividad. Dentro de cualquier modelo y en cualquier enfoque, la práctica del diseño tiene sus bases en la investigación, no puede llegarse a un buen resultado si no se ha logrado obtener el conocimiento necesario para establecer una respuesta adecuada al medio, la cultura y a los usuarios.
Formular soluciones a las necesidades humanas, no hubiera sido posible sin la investigación, sin la prefiguración mental y sin la posterior figuración de esas ideas; tampoco hubiera sido posible mejorar esas experiencias sin hacer reflexiones y sin sistematizar lo realizado para construir teoas, procesos y métodos. La ciencia ha permitido el desarrollo del conocimiento; el método ha establecido la forma de proceder e incluso, de entender a la ciencia. La tecnología favorece la aplicación de la ciencia, pero también permite la materialización del diseño, en tanto que, el diseño, se ha constituido en la definición creativa para dar respuesta a las necesidades humanas.
El diseño puede ser parte de una actividad científica y generador en el avance de la tecnología, y si bien no se plantea que el diseño sea una ciencia, se entiende que el método es su principal elemento de anclaje con ella. Fue este principio el que generó la intención de cientifizar el diseño, y lo que hizo que, en un momento de vocación racionalista, surgieran los métodos de diseño.
Hay quienes atribuyen otras razones a la permanencia itinerante de los métodos de diseño, algunas indican que provienen del contexto social, otras de las necesidades productivas o de problemas específicos. Pueden ser de orden económico, tecnológico, pedagógico, psicológico, etc. Pero la mayoría de los métodos de diseño han tenido como causal la necesidad de sistematizar procesos para favorecer el aprendizaje del diseño. Pocos diseñadores continúan durante su práctica profesional con la rigidez del método; quizás desarrollen sus propias estrategias y las adapten según el tipo de proyectos, de clientes y entornos, pero a menos que tengan una vinculación académica o inclinaciones teóricas, difícilmente registrarán sus procesos para contribuir a la evolución teórica del diseño.
Pero la demarcación temporal y causal del diseño  no estará completa si la realidad  no se referencia a los cambios sociales, económicos y culturales y a las influencias que, directa o indirectamente ha tenido de la ciencia y la tecnología, en un proceso vivo en diferentes condiciones y que amerita una revisión crítica permanente.
Es preciso reflexionar que un método rígido y cerrado será contrario a la creatividad porque la sumisión incondicional a las reglas produce estancamiento e inflexibilidad y por consiguiente, genera bloqueos creativos.   Para el caso del diseño, una concepción de este tipo puede ser grave, no solo porque limita lo creativo, sino porque como estudiante, el diseñador podría colocarse en una posición cómoda al adoptar métodos impuestos, sin esforzarse en cuestionarlos, modificarlos o renovarlos, según sea su necesidad o realidad.  Es decir, que debido a las estrategias de enseñanza y al mismo contexto de aprendizaje, el estudiante puede acomodarse en una zona segura de aprendizaje, lo cual es terriblemente dañino para la productividad creativa.   
Es más que enriquecedor propiciar la reflexión para sistematizar las experiencias de diseño y favorecer la generación de estrategias creativas que faciliten la construcción progresiva de procesos y resultados en función de los escenarios y de los grupos objetivos, para de esta manera, lograr soluciones integrales y originales.
Pero finalmente, la única verdad duradera es que estamos en permanente cambio y la forma de hacer las cosas hoy, no es la misma de ayer o de mañana.  Por eso lo más importante es desarrollar nuetra capacidad para pensar y estimular la creatividad.


[1] El contenido de los textos de esta serie ha sido adaptado de: Byron Rabe. “Análisis de las bases epistemológicas e institucionales en la enseñanza del diseño y la creatividad”. (Tesis doctoral. Universidad de San Carlos de Guatemala, 2017)
[2] Entrevista a Ilya Prigogine en Taciturno, realizada por Andrew Gerzso el 5 de agosto de 2008.  Disponible en http://www.taciturno.be/spip.php?rubrique12
[3] Feyerabend, Tratado contra el método.
[4] Mihaly Csikszenmihalyi,. Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. (Barcelona: Paidós, 1998)
[5] Entrevista a Ilya Prigogine en Taciturno.

Creatividad, diseño e inteligencia


Serie: Epistemología, filosofía y Diseño[1]


La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas.

Erich Fromm



La creatividad es un fenómeno integral que se puede abordar desde varios ámbitos, los principales que engloban la mayoría de las posibilidades se pueden resumir en tres[2]: las características individuales de las personas, los procesos que la propician y los productos creativos que se generan.

Respecto de las características individuales hay una gran cantidad de tratados que se centran en la psicología individual y psicosocial. También hay otros que se enfocan en la teoría de la motivación y más recientemente, nuevas investigaciones en el ámbito de la neurociencia. Los procesos creativos han tenido pocos abordajes desde el plano metodológico y sistemático, en especial en lo relacionado con el diseño. No obstante, las ciencias de la educación promueven algunos modelos que propician el desarrollo creativo y, por consiguiente, podrían favorecer la creatividad en el diseño.

Los objetos de diseño son parte de un proceso que concluye en la definición de un producto. Este proceso abarca diferentes situaciones, que pueden estar enmarcados dentro de la linealidad del pensamiento racional o la flexibilidad del pensamiento holista. Determinar qué tanto aporta cada una de esas visiones al pensamiento creativo, ha sido una de las constantes en investigaciones sobre esta temática.

Creatividad

La creatividad además de ser un proceso es una característica de la personalidad y también un producto que existe en un contexto o campo específico.[3] Las personas que hicieron cosas creativas (productos), lo hicieron con determinados procedimientos (procesos) y actuaron de determinada manera (características de personalidad). La creatividad existe potencialmente en cualquier individuo, pero requiere de un medio con condiciones propicias para desarrollarla. Se hace presente en distintos momentos, generalmente ante una dificultad, reto o necesidad de resolver problemas.

El concepto de creatividad puede variar según el contexto en el que se aplique, sus mites son indefinidos pero los criterios culturales inciden directamente en lo que se puede considerar como creativo, es decir, que lo que para unos es creativo para otros puede no serlo. El origen del término en cuestión es anglosajón, proviene de creativity, referido a la capacidad de creación. La creatividad se relaciona con dar vida o sentido a algo nuevo, puede ser un proceso personal pero también social, por tanto, lleva a la satisfacción individual, pero incluye una valoración de la comunidad en la que se ejecuta el acto creativo.

El peruano José Gómez plantea que no se trata de un concepto psicológico, ni de una imagen para el marketing, sino de un rico potencial humano que es preciso identificar, estimular y utilizar en la vida. La creatividad será un indicador clave de las instituciones y pueblos con mayor influencia en el siglo XXI.[4]

El sociólogo argentino Carlos Sabino en la introducción de su libro El proceso de investigación,[5] señala que no hay modo de crear nuevos conocimientos sobre un tema, de resolver los pequeños o grandes enigmas de nuestro mundo, si no se tiene intuición e imaginación, si no se exploran, con mente abierta, los diversos caminos que pueden llevar a la respuesta.

Teorías e interpretaciones sobre la creatividad

La creatividad se vale de procesos y herramientas cognoscitivas y técnicas, que pueden diferir entre una persona y otra. Al final, lo que busca es un producto o solución. No obstante, las características de la creatividad no pueden generalizarse para todos los individuos, tampoco pueden establecerse características ambientales y condiciones que pueden propiciar su desarrollo. Han surgido una serie de teorías e interpretaciones que persiguen explicar estos temas:

Teorías personológicas e interaccionales de la creatividad



Teorías
Descripción
Enfoques personológicos
El asocianismo y el conductismo
Creatividad por asociación de estímulos y refuerzos.
La teoa de la
Gestalt
Creatividad como organización flexible de la percepción.
La perspectiva
de Vygotski
Creatividad como actividad de construcción combinatoria, basada en la imaginación e interdependiente del pensamiento lógico.
El enfoque piagetiano
Creatividad en los procesos de acomodación-asimilación.
La interpretación psicoanalítica
Creatividad como iluminación inconsciente.
La explicación humanista
Creatividad como autorrealización personal.
La hitesis del pensamiento divergente
Creatividad y aptitudes cognoscitivas.
La teoa incremental de Weisberg
Creatividad como solución de problemas.
Perspectivas contemporáneas interaccionales
El modelo componencial de Amabile
Influencia del ambiente en los tres componentes de la creatividad: las destrezas para el campo, las destrezas para la creatividad y la motivación en la tarea
La teoa de la inversión de Sternberg y Lubart
La creatividad como inversión de distintas fuentes como inteligencia, conocimiento, estilo cognitivo, personalidad, motivación y ambiente.
El modelo sistémico
de Csikszentmihalyi
Creatividad como resultado de la interacción de un sistema compuesto por tres elementos: el campo de conocimiento, la persona y el ámbito de realización

Fuente: Adaptación de Maite Garaigordobil, en “Explicaciones teóricas contemporáneas del origen y desarrollo de la creatividad humana”. Recrearte 5 (2006)

Con base en lo anterior y en relación con la creatividad, se puede establecer que el diseño es una actividad intelectual, que estimula la capacidad de realizar sinapsis, de establecer relaciones de conocimientos y experiencias para llegar a un flujo creativo que circunda la razón, la lógica y el entusiasmo, y la subjetividad. Esto genera una serie de acciones, para fabricar uno o varios objetos que satisfagan necesidades, que también pueden identificarse como diseño.

Creatividad e inteligencia

Al igual que la ciencia y el diseño, la creatividad se ha visto afectada por los enfoques dicotómicos entre lo objetivo y lo subjetivo. Aristóteles planteó que el ser humano está constituido por dos áreas fundamentales, la mente y el alma. La mente con su orientación hacia el pensamiento racional, porque discierne y explica; el alma, como la parte integradora que abarca los sentimientos y las emociones, la parte subjetiva que complementa lo racional y permite la fusión que posibilita la creación.

Lo objetivo y lo subjetivo se encuentra en diversos estudios sobre el pensamiento humano. Por ejemplo, Christopher Jones[6] lo contiene en su propuesta de caja de cristal y caja negra. Paul Guilford[7] en el pensamiento convergente y divergente. También se observa en la teoa de los dos cerebros desarrollada por Roger Sperry.[8] Y en la tesis del pensamiento lateral de De Bono[9] en la que se distancia del pensamiento lineal.

Cada planteamiento tiene sus propias variantes y todos parten de interpretaciones encontradas (objetivo versus subjetivo), coinciden en que no se trata de sustituir o elegir una por otra, más bien se persigue una integración entre visiones complementarias. No se desliga a la creatividad de la inteligencia o la razón, puesto que es parte de ella. Los avances en las investigaciones llevan a convenir en que, si bien la creatividad necesita de fundamentos racionales, debe evitarse que estos lleguen a convertirse en obstáculos para estimular la creatividad.

¿Existe entonces, alguna relación entre inteligencia y creatividad? Paul Torrence[10] en 1962, demostró que el 70% de los sujetos considerados como creativos en una muestra, serían excluidos del grupo si se considerara el coeficiente intelectual (CI). También lo plant Mackinnon[11] ese mismo año. Ellos encontraron que los estudiantes con coeficiente intelectual alto no necesariamente tienen un alto nivel de creatividad; y los estudiantes muy creativos puede que no tengan un alto coeficiente intelectual. Es decir que no hay necesariamente una relación entre inteligencia creativa e inteligencia intelectual.

Es interesante observar el planteamiento sobre inteligencias múltiples que propone Howard Gardner[12] quien postula que los seres humanos son capaces de conocer y de aprender de siete maneras diferentes: A través del lenguaje, del análisis lógico-matemático, de la representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo, de una comprensión de los demás y de nosotros mismos. Más adelante, Gardner incursionó también en la inteligencia ecológica y la inteligencia espiritual. Daniel Goleman[13] ha estudiado la inteligencia emocional, social y también la ecológica y ha encontrado puntos de convergencia con Gardner.

La inteligencia creativa ha sido tratada por autores como Harry Alder[14] y Jesús Yanes[15] y está tomando preponderancia, en especial, porque poco a poco nos hemos dado cuenta de que se constituye en un recurso de gran relevancia para enfrentar el presente y el futuro. Es evidente que es necesario estimular la creatividad en la juventud para que vaya encontrando nuevas formas de ver y hacer las cosas en un escenario totalmente impredecible y que demanda originalidad e inventiva. Pero no hay un solo tipo de personalidad creativa.

El psicólogo y filósofo croata Mihaly Csikszentmihalyi[16] señala que no importa el tipo de personalidad para ser creativo, las personas creativas son seres complejos, enérgicos y tranquilos, inteligentes e ingenuos, disciplinados e irresponsables, imaginativos y realistas, orgullosos y humildes, rebeldes y conservadores, extrovertidos o introvertidos, rompen lo establecido, pero también pueden ser muy tradicionales.

Por eso vemos personajes que han cambiado la historia del mundo, que curiosamente poseen características distintas y que demuestran que es imposible establecer un patrón o un estereotipo. Beethoven fue tan diferente de Mozart y este de Chopin; Aristóteles de Platón; Copérnico de Galileo; Leonardo de Rafael; Brunellesqui de Fuller; Einstein de Newton; Gates de Jobs; Spielberg de Del Toro. Todos tan diferentes. Algunos conflictivos, algunos malhumorados, algunos prepotentes, otros simticos, algunos silentes, otros extrovertidos.

Los creativos pueden tener caractesticas muy diferentes en su personalidad y actuación. La creatividad no tiene ni color, ni sexo, ni origen, ni estrato social, ni siquiera es definitoria la preparación acamica. Puede partir de planteamientos objetivos o de interpretaciones subjetivas. Pero hay algo que los seres creativos tienen en común y esto es, la pasión y la dedicación que ponen a lo que están haciendo. Es común observar en la persona creativa no trabaja por el resultado de lo que hace, no es por la fama, el dinero o los incentivos externos; trabaja por una motivación interna, que le permite actuar de manera divergente, es decir con varias ideas a la vez y con múltiples posibilidades simultáneas, sin perseguir nada más que su autorrealización y comunicación con el medio.


[1] El contenido de los textos de esta serie ha sido adaptado de: Byron Rabe. “Análisis de las bases epistemológicas e institucionales en la enseñanza del diseño y la creatividad”. (Tesis doctoral. Universidad de San Carlos de Guatemala, 2017)
[2] Ver Julio Cesar Penagos. “Creatividad, una aproximación”. Revista de Psicología Edición especial (2000).
[3] Para ampliar ver las obras completas de Julio Cesar Penagos. “Creatividad, una aproximación” y de Mihaly Csikszentmihalyi.  Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención.
[4] José Gómez. Desarrollo de la creatividad. Compilación de textos. Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. (Lambayeque, Perú: Fondo Editorial Universitaria, 2005), 6.
[5] Carlos Sabino. El Proceso de investigación. (Caracas: Panapo, 2000), 3.

[6] Christopher Jones, Métodos del diseño, (Barcelona: Gustavo Gili, 1978) e.o. 1970
[7] Guilford, P. y Strom, R. D, Creatividad y Educación, (Buenos Aires: Paidós,1978)
[8] Eduardo Cosacov. Introducción a la psicología, (Córdoba: Editorial Brujas, 2005) 153-156.
[9] Edward De Bono, EL Pensamiento lateral. Manual de Creatividad (Barcelona: Paidós, 1991)
[10] Paul Torrence. Guiding creative talent, (Englewood Clif, Nj: Prentice Hall, 1962)
[11] Donald Mackinnon. What makes a person creative? Saturday Review, 1962, 46-69
[12] Howard Gardner. Inteligencias múltiples. (Barcelona: Paidós, 1999)
[13] Daniel Goleman, Inteligencia emocional, (Kairós, 2001)
[14] Harry Alder. Inteligencia creativa, (México: Santillana Ediciones, 2003)
[15] Jesús Yanes. Inteligencia creativa y desarrollo personal, (Argentina: Librería Argentina, 2006)
[16] Mihaly Csikszentmihalyi.  Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. (Barcelona: Paidós, 1998)